Laya de doble mango

Sirve para desmenuzar y airear el suelo mezclando al mínimo los estratos. Usada principalmente para preparar bancales en horticultura ecológica, también se puede usar para preparar parterres de jardines y para diferentes labores de mantenimiento entre plantas arraigadas, ya que las puntas se introducen entre las raíces sin dañarlas.

Al roturar el suelo por arranque y no por corte, como es lo que ocurre con otros aperos, se evita formar suelas de labor y permite una mejor infiltración del agua y del aire.

Al “layar” no se voltean los horizontes del suelo, evitando de esta forma un cambio brusco para la actividad de los microorganismos, los cuales pueden seguir procesando la materia orgánica y los minerales para hacerlos disponibles para los vegetales. La capa más cercana a la superficie no detiene su incremento de fertilidad, lo cual es fundamental para el cultivo ecológico.

Ensamblada de una en una de forma artesanal en España, es de acero inoxidable en su totalidad, que es igual de robusto que el acero normal pero recibe un tratamiento que impide su oxidación, por lo que se consigue una mayor durabilidad de la herramienta y no se corre ningún riesgo de deterioro por humedad o contacto o limpieza con agua. . Al contrario que otras herramientas, no necesita ser pintada ni por estética ni para evitar la oxidación, por lo que en su construcción o posterior mantenimiento se evita el uso de compuestos orgánicos volátiles (COV), nocivos para el medio ambiente y la salud.

Diseñada con programas de CAD, los mangos doblados en la parte superior permiten realizar un menor recorrido al hacer palanca y, por lo tanto, realizar un menor esfuerzo físico, sobre todo en la zona lumbar, que es la que más sufre con otras herramientas.

Las puntas cortadas con máquina CNC, tienen un grosor de 11mm, son indestructibles, es imposible que se doblen, y profundizan en el terreno hasta 33cm. Su diseño hace que se ensamblen perfectamente con el resto de las piezas, que junto a la soldadura TIG, forman una única pieza con muchísima robustez. La herramienta no tiene tornillos que se aflojen ni partes móviles que produzcan vibraciones. A diferencia de otras herramientas, nuestra laya de doble mango se puede usar incluso en terrenos pedregosos y duros sin peligro de romperse.

“Magnífica! equilibrada, robusta, sin punto de comparación con otras herramientas similares de la competencia, puedes trabajar los bancales sin necesidad de doblar la espalda, y deja el terreno perfecto”

Pedro Almoguera SánchezAsociación Ecograin, Maestro Certificado CULTIVE BIOINTENSIVAMENTE (MR), por Ecology Action

Nuestra laya de doble mango está GARANTIZADA DE POR VIDA. Aunque se puede usar en terrenos pedregosos y duros, no está destinada para hacer palanca entre piedras, enganchar con máquinas o animales o cualquier otro trabajo no especificado aquí. Si tu laya de doble mango se estropea con el uso normal para el que se ha fabricado, te la reemplazamos sin ningún coste.

Si por alguna razón no estás satisfecho con tu compra, puedes devolverla dentro de los 30 días siguientes para un reembolso completo, incluyendo todos los gastos de envío.

Instrucciones de uso

1. Agarrar por los mangos con las dos manos y manteniendo la espalda recta en todo momento, levantar y clavar en el terreno. Tener cuidado con las puntas al clavar, especialmente con los pies del layador y de las personas cercanas.

2. Si fuera necesario, subirse encima del travesaño horizontal y con la ayuda del peso del cuerpo y de un ligero balanceo hundirla hasta la profundidad deseada.

3. Dar un paso hacia atrás y ahuecar la tierra empujando los mangos hacia abajo, o simplemente desenterrar las puntas tirando hacia arriba de la herramienta.

4. Repetir la operación dejando la distancia que se considere adecuada entre layados.

Se puede usar entre plantas arraigadas porque las puntas se introducen entre las raíces sin dañarlas, por ejemplo, para labores de mantenimiento de viñas y olivares. También se puede usar para extraer fácilmente hierbas y plantones y para la extracción de tubérculos. El mejor momento para trabajar el suelo es cuando tiene buen “tempero” es decir, cuando tiene el grado óptimo de humedad, ni demasiado húmedo ni demasiado seco. Si el suelo está muy seco es recomendable humedecerlo la noche anterior para facilitar el trabajo. En terrenos vírgenes muy pedregosos o demasiado duros conviene hacer el trabajo en múltiples pasadas hasta llegar a la profundidad deseada, roturando una capa de poca profundidad en cada layado.

Si sobre la superficie se ha añadido previamente material vegetal, compost, humus, estiércol, etc al layar se facilita la incorporación e integración con la tierra, aumentando todavía más su fertilidad puesto que los microrganismos y bacterias podrán actuar sobre más biomasa que la que tenía el terreno previamente.

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